Huerta y Cocina

huerta

Siempre quise tener una huerta en casa. Cuando vivía en un caserón, intenté, pero mis perras no entendían de jardines y de límites. Con la mudanza, casa chica y sólo Gilda, mi gata, dando vueltas, en una terraza armamos la huerta. Lo primero que pusimos fueron aromáticas y cítricos. Después, nos animamos con los vegetales. Eso de levantarse a la mañana y ver nacer un tomate, esperar a que madure y comerlo (ganándole a los loros sueltos, que resultaron ser gourmets) es uno de esos placeres que todos tendrían que poder darse, porque hace falta muy poco: buena tierra, semillas o plantines, quizás algún gajo regalado  y la santa paciencia para regar o esperar con el agua, encontrándole la cuota justa. A medida que se va cosechando (este año comí rúcula deliciosa), dan ganas de saber más. Por eso, este libro Clara Billoch es muy recomendable. Paisajista y jardinera, se propuso lograr que volvamos a tener eso que antes no faltaba en ninguna casa: la huerta. Clara enseña de forma simple a preparar el suelo y a mejorarlo, incluso cuando sólo se puede armar en macetas. Después, va explicando, vegetal por vegetal, todo lo que hay que saber, desde su siembra a su cosecha y da un paso más, sigue con la cocina, con recetas. Prestarle atención a los recuadros con recomendaciones, son secretos de alguien que seguramente tiene mano verde, como hubiese dicho mi vieja. Las muy buenas fotos de Ángela Copello ayudan a darse una idea.

Autora Clara Billoch

Catapulta editores

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