Ott Gourmet Almacén

El otoño se vino de golpe. Las calles del barrio y yo cantamos…todas las hojas son del viento. Jueves santo, fiaca total. Tengo lista de compras, lista de notas por escribir, lista de comidas que prometí. Quedarán para más tarde. Decidimos buscar un lugar cerca, chico, con caras amables, de esas que te inspiran ganas de seguir bien el día y por intuición (que no suele fallarme, a esta altura ya sé que me van a decir que son los años). con cocina rica. Me habían recomendado el Ott Gourmet Almacén, pero a pesar de la vecindad y las pocas cuadras que lo separan de mi casa, no lo había probado (nunca es tarde).

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Se trata de un local chico, en la entrada del famoso colegio de cocina, donde alumnos y ex alumnos atienden un café, pastelería y mini restaurante. Pocas mesas en el interior, algunas en la vereda que da a la estación Acassuso del ferrocarril Mitre, debajo de los árboles que caracterizan la zona. Hay una carta corta, con sándwiches, picadas, buenísimas ensaladas (probé la de hojas, peras, higos, queso azul, con aderezo de miel especiada), quiches con masa casera, que salen con ensaladas y plato del día. Para beber, muy buena limonada y vinos.

 

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La hora del postre o la del desayuno o el té son una perdición (y el barrio se prendió). De la cocina van saliendo Trufa neige (trufa de chocolate con leche, chocolate blanco y coco rallado),  macarons, lingote de Opera (biscuit de almendras, crema de café y ganache de chocolate), cheese cake de frambuesa, marquise de chocolate… Si las vitrinas están vacías, es que hubo oleada de compras. A no apechugar: pregunte, es probable que estén preparando más y le traigan algunas recién salidas del horno. Hay diferentes tamaños

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Una vez allí, no viene mal llevarse algo para después, comenzando por los panes y siguiendo por las cookies, pain au chocolat y croissant de almendras, y en estos días, las especialidades de Pascua.

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Un espacio que es buena opción para un momento de calma, leyendo sin apuro, probando algo rico. Otro dato más para la lista de positivos: estoy convencida que la práctica es básica para el desarrollo de la profesión gastronómica y si se comienza desde la escuela, se va por buen camino.

GPS: Ott Gourmet Almacén: E. Costa 838, Acassuso, 4793-3285, www.ott.edu.ar

 

Florencio Bistró y Patisserie

florencio-bistro-patisserieUna tarde como hoy, donde sólo tenía ganas de cortar la cabeza de algún burócrata de mi plan médico, la opción de volar a tierras lejanas se me hizo imposible. Quería agarrar un cuchillo y achurar a los oficinistas sacados de un programa de Gasalla, pero no era la solución más factible. Debía hacer algunos trámites por la zona de la Biblioteca Nacional y la ciudad me ofreció un respiro, como muchas otras veces.

Buenos Aires no puede negar su influencia europea. Entre escalinatas y cortadas, hay zonas que parecen sacadas de una postal francesa, por ahí anduve, por ese sector que va desde Agüero a Agote y desde Libertador a Las Heras, rumiando y como fondo, mucha calma. No es el Marais, pero con un poco de imaginación…

Por algo, me decía, llaman a ese sector La isla. No estaba para irme en una balsa y naufragar. Tampoco tenía a mano una barra de buen chocolate y hace un tiempo que dejé de ver a mi analista (Josimar Melo, creo que deberé volver a ser una argentina con todas las de la ley).  Así mientras pateando veredas, a la vuelta de una esquina, en un pasaje, llegué hasta Florencio, un café-restaurante, seguramente uno de los más chicos del país, con mesas que se cuentan con los dedos de una mano, muy cercanas unas a otras, como en Paris. Es chic sin apabullar. Era “el lugar” para “mi momento”.

DSC_0045Conseguir la de la vereda es como sacarse la lotería y lo logré. Me senté en esas sillas de chapa, a lunares, y reconozco que bastante de la mufa se me fue.

La casa de María Laura D’Aloisio, que acaba de cumplir 10 años, tiene muy buena propuesta de tartas y sándwiches, pero yo necesitaba dosis golosa y su pastelería cumplió.

Tiene deliciosas tortas, como la de peras acarameladas con bizcochuelo esponjoso (la que comí), la cheesecake de dulce de leche, la de manzana, la de chocolate, alfajores y unas masitas que tenían el mismo sabor que las de mi vieja.

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DSC_0048Además sirven café Illy, perfecto, que sale de una Francis Francis, máquina de café que pocos poseen.

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Si llegan en otro momento del día, hay platos calientes y muchas opciones para llevar. Es un buen lugar.

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Disfruté del café, de la torta y me fui con más energía a pelearme con los de la obra social y a gozar de esta ciudad que me sigue enamorando.

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GPS: Francisco de Vittoria 2363, 4807-6477.