Comer, rezar, amar

Comer Rezar Amar Hay momentos para todo. Tardes en que las letras complejas o las películas difíciles no tienen lugar y sólo quiero ver algo romántico, comer chocolate y si se me canta, llorar. Mi amiga Liliana,que sabe del tema (es psicoanalista, todo terreno), me regaló este libro, un desenchufe ideal, para tiempos complejos.  Lo leí, me lo devoré y lo disfruté, como millones de mujeres en el mundo. Y después del éxito editorial suelen llegar las películas. Este es el caso. Julia Roberts y Javier Bardem protagonizan la comedia romántica basada en el libro de Elizabeth Gilbert, en la que la actriz interpreta a Liz, una mujer recientemente divorciada en busca de sí misma. Para lograrlo, emprende un viaje por diferentes destinos, y en cada uno de ellos encontrará algo que la hará superar sus dramas. Los puntos de esta larga travesía de un año son Italia, India e Indonesia. Dirigida por Ryan Murphy, Roma es el primer puerto. El que recomiendo en situaciones similares. Porque allí la espera la comida italiana con todas sus riquezas y los italianos, con ese espíritu capaz de levantar hasta un muerto. Creo que nunca me dijeron tantos piropos y recibí tantas propuestas matrimoniales como en Roma y no soy Julia Roberts. Pizzas, helados, pasta… platos alejados de la comida neoyorkina, van a sorprender a la protagonista y la comenzarán a curar de su mal de amores. El resto de los dramas deberán esperar la espiritualidad (primero siempre  la carne) de la ciudad india de Pataudi, cercana a Nueva Delhi. Luego llegará Bali, lugares en los que la meditación, primero y el amor después, harán que encuentre el equilibrio en su vida. ¿Bardem? Calma… interpreta a Felipe, el brasilero que vive en Bali. Para saber el resto, hay que leer la novela o ir al cine.

La elegancia del erizo

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En un edificio de la calle Grenelle, en París, el mismo escenario de Rapsodia Gourmet, obra anterior de la autora, se suceden diferentes hechos que enlazan a sus habitantes. Todos tienen su papel, pero así como en el libro anterior el protagonista era Pierre Arthens, un crítico gastronómico a punto de morir, en este caso el eje gira en torno a Paloma, una adolescente-niña, de doce años y Renée, la portera del edificio. Las dos guardan sus secretos, que compartirán de cierta manera, comenzando por un ben trozo de chocolate amargo, del mejor.

La cocina japonesa, con su belleza y placer, también forma parte de esta historia. La trae a escena el nuevo ocupante del piso que dejó libre al morir monsieur Arthens. Se trata de Kakuro Ozu, un exquisito. La trama va entrelazando los personajes y las mesas. Sabores, bebidas y delicias cambian, adoptan diferentes significados. Mi primera aproximación a La elegancia del erizo fue a través de la novela, después llegó la película y El erizo, escrita y dirigida por Mona Achache (Le hérisson), interpretada por Josiane Balasko, Garance Le Guillermic y Togo Igawa. Me gustó más el libro, pero el film cumple con la línea argumental.

Muriel Barbery

Editorial Seix Barral