Florencio Bistró y Patisserie

florencio-bistro-patisserieUna tarde como hoy, donde sólo tenía ganas de cortar la cabeza de algún burócrata de mi plan médico, la opción de volar a tierras lejanas se me hizo imposible. Quería agarrar un cuchillo y achurar a los oficinistas sacados de un programa de Gasalla, pero no era la solución más factible. Debía hacer algunos trámites por la zona de la Biblioteca Nacional y la ciudad me ofreció un respiro, como muchas otras veces.

Buenos Aires no puede negar su influencia europea. Entre escalinatas y cortadas, hay zonas que parecen sacadas de una postal francesa, por ahí anduve, por ese sector que va desde Agüero a Agote y desde Libertador a Las Heras, rumiando y como fondo, mucha calma. No es el Marais, pero con un poco de imaginación…

Por algo, me decía, llaman a ese sector La isla. No estaba para irme en una balsa y naufragar. Tampoco tenía a mano una barra de buen chocolate y hace un tiempo que dejé de ver a mi analista (Josimar Melo, creo que deberé volver a ser una argentina con todas las de la ley).  Así mientras pateando veredas, a la vuelta de una esquina, en un pasaje, llegué hasta Florencio, un café-restaurante, seguramente uno de los más chicos del país, con mesas que se cuentan con los dedos de una mano, muy cercanas unas a otras, como en Paris. Es chic sin apabullar. Era “el lugar” para “mi momento”.

DSC_0045Conseguir la de la vereda es como sacarse la lotería y lo logré. Me senté en esas sillas de chapa, a lunares, y reconozco que bastante de la mufa se me fue.

La casa de María Laura D’Aloisio, que acaba de cumplir 10 años, tiene muy buena propuesta de tartas y sándwiches, pero yo necesitaba dosis golosa y su pastelería cumplió.

Tiene deliciosas tortas, como la de peras acarameladas con bizcochuelo esponjoso (la que comí), la cheesecake de dulce de leche, la de manzana, la de chocolate, alfajores y unas masitas que tenían el mismo sabor que las de mi vieja.

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DSC_0048Además sirven café Illy, perfecto, que sale de una Francis Francis, máquina de café que pocos poseen.

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Si llegan en otro momento del día, hay platos calientes y muchas opciones para llevar. Es un buen lugar.

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Disfruté del café, de la torta y me fui con más energía a pelearme con los de la obra social y a gozar de esta ciudad que me sigue enamorando.

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GPS: Francisco de Vittoria 2363, 4807-6477.

Puertas abiertas en el Bajo

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En un tiempo en que todo el mundo se encierra, donde las trabas y los blindajes van a la delantera, en este rincón de Buenos Aires, un grupo de vecinos, todos los años abren las puertas de sus casas-talleres. Fue así como conocí el barrio, hoy mi lugar en el mundo.

Sin tener que tocar timbre, se los puede ver en acción, conocer sus obras y preguntarles todo aquello que tengan ganas. Muchos los recibirán con un mate y factura, otros con un aperitivo en el jardín, con música, todos con una sonrisa. Después pueden ir a comer a La Pancha, a lo Jacinto por Jessica, a Sudeste, a lo de Facu, a lo de Nacho, al Club Austria, a Simona, a Fernet o descubrir algún nuevo lugar. Están todos invitados.

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GPS: 2 y 3 y 9 y 10 de noviembre. En el Bajo de Acassuso y de San Isidro, muy cerca de las estaciones Barrancas y San Isidro, del Tren de la Costa.

M Palermo

M amplió horizontes en el barrio de Palermo. Los mismos dueños de Bar du Marche, Omakase y M, San Telmo, abrieron un nuevo espacio, donde hasta hace un tiempo funcionó Kensho (que se quedó con el local lindero, el de la boutique).

M_palermo_04_rHay varios puntos que anticipan que puede transformarse en uno de los preferidos porteños, en especial por el equipo que lo conforma. Al frente de la barra de sushi y especialidades nikkei está Ken Shiizu, uno de los que responsables de la apertura de Osaka en Buenos Aires. Las bebidas tienen nombre de mujer y son cosa seria, hay barra con tragos a base de pisco, creados por Inés de los Santos y una carta de vinos (con posibilidad de pedirlos por copa), seleccionados por Mariana Torta, con la política de la casa: precios posibles, para que no haya que terminar pidiendo algo no acorde con la comida. La ambientación invita a completar la experiencia: una galería de arte, con muy buenas obras, curadas especialmente para el lugar, son el marco para esta comida.

barrio coreano sept 13 032La propuesta del menú es amplia, pero a la vez lo suficientemente corta, para no irse por las ramas. Puede comenzar por unos tiraditos, sashimi, rolls, niguiris o cebiches. También mariscos al fuego o langostinos a la piedra u optar por tacos (de tortilla de pulpo), sopas o chupes. En platos fuertes, riquísimos linguini con frutos de mar, pesca del día con diferentes guarniciones (suele haber atún rojo) y woks de pollo, langostinos, lomo o vegetariano. Cocina rica, lugar agradable, precios amables: éxito asegurado.

GPS: El Salvador 5783, Tel: 4778-9016.